El Sueño Ya Soñado - Poesía (2000)
Prólogo – El Sueño Ya Soñado
“Ser fértil de manera que se manifieste
lo que uno posee dentro de sí mismo.”
Juan de Santo Tomas
El oscuro conocimiento obtenido por connaturalización peculiar a la reflexión, donde el yo es inefablemente conmovido hacia las profundidades de la subjetividad humana y orientado hacia la expresión en una obra producida; el ser es aprehendido en la razón operante, como adivinación de lo espiritual.
En las apartadas soledades del alma, la trascendencia de lo contingente comulga con el orden invisible de la existencia, porque surge el sentido poético que trasciende en el espíritu; y concentra la potencia unificadora en un “don”; sólo puede cultivarse, reduciendo al silencio los conceptos.
De esta manera el hombre que ha decidido andar por el inesperado encuentro con la integridad humana, renace en la raíz única de la vida; transformando la debilidad existencial en secreto movimiento: nuestra fortaleza nace en la desnuda sangre cuando la sombra se hace luz; cosmogonía musical donde la palabra revela el secreto espacio de la letra.
Desde el fondo incausado surge el acto originario, porque nos alojamos sin ilusiones; e irrumpiendo extraños espejos, el fuego quema el sentido lógico del pensamiento y su significación inteligible.
Como un sortilegio de armonía
el “nous” crea lo insólito.
Impulsado por lo desconocido; lo creado es imagen del ser; su inmanencia se revela a través de la acción. La obra se convierte en un medio de comunicación y resulta ser, de tal modo, una milagrosa predicación.
De ahí, que la virtud práctica del intelecto no puede ser un fin en sí mismo, donde la geografía del misterio ilumina la mudable verdad: “el instante re-conoce la intencionalidad del que soy ahora”.
Cada uno emite una atmósfera de humanidad, vestigios de pasos en la arena, desierto donde el hombre selló su inserción histórica; comprometiéndose a la visión del sí mismo para la libertad.
Clara Barnatán