Pensamiento Crítico de la Digitalización
Clara Barnatan
La crisis del presente consiste en que todo lo que podría darle sentido y orientación a la vida se está derrumbando, ya no se apoya en nada resistente que la sostenga.
El análisis reflexivo de la infraestructura psicoendocrina produce los efectos de la desintegración emocional, se desarrolla en una involución del sistema nervioso central alterando los centros hipotalámicos, límbicos y los núcleos del hipocampo y de la amígdala.
Hay una multiplicidad de procesos en las áreas frontales del cerebro, donde se concentra la memoria, la concentración y la atención.
Con respecto a los veintiocho tipos de memoria, que son inactivados por innumerables sistemas condicionados donde la corteza cerebral pierde su sentido de plasticidad.
Las tensiones psicosomáticas generan trastornos en el equilibrio de los sistemas simpáticos y parasimpáticos.
La investigación de la psicodinámica mutación energética y las leyes fisiológicas de la neurodinamica conceptualizan la abstracción de esta realidad operada por el psiquismo en actividad.
La estructura conductual está determinada por el sentir y la acción. La falta de comunicación y la ausencia de los gestos logran que las emociones tecnológicas abran un poder manifiesto en forma de estímulos y situaciones que llegan a su máximo en el nivel del lenguaje donde no hay ninguna dirección y la perturbación del esquema corporal puede incluso traducirse en el mundo exterior sin apoyo de ningún estímulo.
El presente se diluye frente a la desintegración de nuestros propios actos y el sujeto se siente invadido por un sentimiento de tristeza profunda cuya extensión irradia, animado por vibraciones afectivas como si fueran propias.
En el poema:
“Vértigo”(1)
Rotas violetas queman piedras
En el terciopelo de los martirios
Verticales cenizas encadenan olvidos
Regresadas voces rompen sabios llantos
Espejo del tiempo tu ausencia
Cansancio de hiedra
Los otros llevan
Mis alforjas abiertas
En la era digital estamos absolutamente desprovistos de sentimientos afectivos, almacenamos cantidades impresionantes de datos e informaciones pero todo esto no nos alcanza para sentirnos humanos. El propio tiempo se descompone cada vez en un abismo brutal donde no hay comunicación humana y el diálogo de las almas se ha perdido.
Esta circulación acelerada de información y capital se transforma en una mecanización terriblemente dolorosa, porque el ser no tiene una dimensión temporal donde se sienta plenamente humano. En la cosmología de la infocracia nos encontramos nosotros, que estamos realmente desprovistos de felicidad. La verdad es un relato.
Todo esto se exacerba gracias a Internet y a las redes sociales donde la forma en que recibimos la información ha cambiado radicalmente en un tiempo sin tiempo. La fuerza de los debates sobre noticias inventadas que se presentan como si fueran información legítima, las denominadas “fake news”. Estas informaciones son adictivas.
No se condensan con esta tormenta digital de contingencias y agudizan la falta del ser. Este fenómeno mental se denomina “efecto de validez”.
Nada promete compromiso, la contingencia intensificada desestabiliza la vida, el mundo actual es muy pobre en cuanto al plano simbólico, capaz de fijar ejes temporales estables. La percepción es como un nuevo renacimiento que visualiza lo duradero. Las repeticiones profundizan la nada en la que nos sumimos hoy.
Este anhelo es el amor cristalizado, herido que suprime la falta del ser, el cual se remonta a la figura originaria. Por eso hoy invertimos lo mejor de nuestro empeño en alargar la vida. Pero ¿qué vida es la que estamos alargando?
Estamos viviendo para sobrevivir. La manipulación de la salud y la manía de la optimización son reflejos del déficit por medio de la prolongación de la vida desnuda. El aislamiento y la soledad per-se constituye una sociedad neoliberal, donde la lucha por la supervivencia es un infierno de competencia desenfrenada.
Nosotros, ¿qué podemos hacer? En la Edad Media se buscaba la felicidad en la observación contemplativa. Hoy el hombre ha perdido esta contemplación, el sol que brilla, las estrellas, el paso de las nubes, el fulgor del fuego; en todo momento está la oscuridad que no nos lleva a la luz, ni a la contemplación. Es un pasar manifiesto donde todos nos encontramos en un abismo inquebrantable tecnológico, como consecuencia perdemos el sentido de ética y estética del corazón humano.
Ya no se trata de celebrar la vida, sino celebrar el bronce. Esta ilusión es un vino infinito de alucinación para los humanos. Jamás faltará junto al polvo la voz.
Como expresa el poema:
“Memoria del Olvido”(2)
El tiempo acongojado
Me pesa en los hombros
Rodando
Con la cruz de mi desierto
Sin ver el movimiento
Arrancando los caminos de mi nombre
Hasta perderme
En el grito ausente
Esta situación de desgarramiento social, mecánica, consumista y devastadora nos lleva hacia una visión trágica donde el hombre ha perdido su estar en el tiempo. ¿Y qué es estar en el tiempo? Es un sinónimo de un mundo maravilloso donde la creatividad y la motivación se ha perdido. Así estamos nosotros llegando a una escena de gloria inmortal tecnológica, pero sin libertad de acción y sin que actúe y sienta el ser humano su propio ser.
Esta biopsicopolítica social de tanta vibración de digitalización, donde nos destruye como seres humanos, nos propone un anonimato de nuestro propio ser, porque según Kierkegaard, Heidegger y otros filósofos ya lo vieron antes. ¿Qué es lo verdadero?
Es la adecuada visibilidad de mi interioridad y la verdad no reside en algo ya conocido, sino en algo cognoscible o incondicionado.
Es aquello que aquí y ahora nace de la misma situación de mi propia existencia y de él se deriva el cambio del mismo que modifica según la diversidad de la estructura y en consecuencia el mudar del tiempo.
Solo hay verdad relativa, mudable, lo que engendra totalidad nunca deviene en posesión. sino queda como mi poder ser. Él está en función de la conservación y engrandecimiento de mi existencia, confirmando en la pluralidad de la utilidad, esta es la verdad de la conciencia que se afirma como concluyente evidencia o es un ejemplo de una mera y libertina, peligrosa comunidad donde la realidad no aparece sino disfrazada con toda la información de la digitalización que se da a través de la facticidad como verdad.
Esta facticidad de verdad no afirma mi ser, sino la deforma. Entonces, ¿dónde estoy para sentir que la desintegración de la información me está conduciendo a la crisis de una democracia social?
Como consecuencia la existencia del hombre habla tal cual es y se vuelve a la misma mientras que un absoluto se dirige a otro absoluto la comunicación auténtica se efectúa en una lucha amorosa. No es una lucha por el poder sino lo abarcador por sí mismo de tal modo que si somos nosotros y existe una verdad frente a una falsedad que en cada uno surge al fin una insuficiencia que se abre paso hacia otra verdad más profunda en el espíritu; la satisfacción que se siente es cuando la verdad está aliada con la realidad contra la conciencia.
Esta verdad se define formalmente como la revelación del todo que nos viene al encuentro a través del ser que llega a revelarse en lo que puede ser. Si la verdad une su contenido a la realidad, el ser es inaccesible a nosotros como seres temporales en función histórica, apareciendo nuevos sustantivos como excepción y autoridad. La primera aniquila la verdad en su validez general, mientras que la autoridad por su realidad amordaza toda la libertad que se quiera basar en la absoluta originalidad. Ser excepción es la ruptura fáctica de algo universal a través de todos sus modos.
Esta situación fundamental en lo existente temporal posibilita la realidad de la excepción que como surgimiento originario es verdad frente a la universal, que se consolida y requiere una autoridad abarcadora en forma histórica. La arbitraria multiplicidad del pensar y del desear desaparece.
En la digitalización vemos cómo esta representación se comunica en forma cómoda, donde el ser humano vive una completa ilusión de sí mismo y es sumiso a la acción comunicativa. No es una inteligencia colectiva, sino una calcificación de una democracia real. Por eso todo intento de verdad y razonamiento no tiene coherencia cuando llega el fin de la acción comunicativa define la muerte de la palabra en el espacio íntimo del ser humano, donde el silencio sonoro nos canta la sed íntima que tenemos para nuestra interioridad.
Este juego tan serio nos propone otro mundo, el mundo del respeto, de la dignidad.
Perdimos la capacidad para mirarnos por dentro, concientizar nuestras sombras.
La única manera que podemos sentirnos humanos es dando amor al prójimo. Entonces surge una constante tensión del movimiento como una manifestación de paz interior. La espontaneidad adquirida se perpetua en el ser porque es una virtud de lo adquirido. En cuanto pienso, existe la posibilidad, pero el pensar cesa ante la eternidad de lo real, sin posibilidad en el cual ya no necesitamos ninguna libertad sino encontrar la paz.
La historia de nuestra transición presenta una realidad subsistente donde el hombre no tiene un posible estado final : la grandeza es el fin y su caída cuya esencia se halla bajo las condiciones de su momento. La realidad se abre únicamente frente a esa plenitud que no puede repetirse; es la presencia contenida dentro de la existencia como un reflejo incomprensible.
Donde existe lo trascendente, allí es donde cesa la posibilidad.
El dinamismo revolucionario de la infocracia nos revela la ausencia del encuentro , salir de nosotros para aprender a mirarnos con una dinámica intencional, de allí surge el siguiente poema:
“Hoy Los Silencios”(3)
Abandonan
Las páginas doradas
Del sol y navegando
En mi cráneo de luz
Una aurora nueva
No recuerdo
Las vírgenes orillas
De mis ojos despiertos
Porque un puente
Eleva el sentido mágico
De las estrellas
Al sudor condenado
De lágrimas al viento
Serpientes engarzadas
Por el oro imaginado
De los dones sienten
El vértigo sonoro
De musas descalzas
Danzando pétalos
En el fuego dorado
Del espejo.
- Vértigo: del libro de poemas Embarcando Llantos de Clara Barnatan
- Memorias del Olvido del libro El Sudor del Espejo de Clara Barnatan
- Hoy Los Silencios del libro de poemas Navegantes del Deseo de Clara Barnatan.