Prólogo de Octavio Paz

Simbología Existencial de la Expresión Artística - Ensayo (1990)

Simbología Existencial de la Expresión Artística

Prólogo de Octavio Paz

La sociedad actual ha transformado, a nuestro tiempo eficaz en estéril sombra; donde la alienación transformó al hombre de hoy; en un ser sin tiempo de realización.
De ahí; que la cultura económica, no puede inducir a la contemplación de la belleza, ni como arte, ni como estética.
Es una cultura anticontemplativa y por ello, destructora de los auténticos valores de la expresión artística.
Nadie penetra en el sentido de la creación, como el que descubre su vida personal dolorosamente cargada de sentido.
Un sentido que tiene sus raíces en el seno del ser, y devuelve la plena significación; como una restauración de inmaculada comunión cosmogónica; una nueva edad heroica se ha iniciado en la vida de la palabra: ella es carne y pan; habla rota por el silencio; imagen y testigo en la puerta del sueño.
Clara Barnatán camina sin caminos y anuda sobre su tarso una correa de sandalia para destronar con su aliento un tiempo nuevo; donde insertar el próximo y lejano espacio que nos habita.
El universo no es impugnado en nombre de las esperanzas o sufrimientos que en él mismo habitan.
Por lo tanto, la creatividad será la fiesta: espejo de llama que quema cuanto se refleja en él.
Y la generosidad; es decir la libre invención: el don; pero no basta con proponer, la concesión, al escritor; en una libertad para decirlo todo; hace falta también, un público que tenga y obtenga la libertad para cambiarlo todo.

Clara Barnatán trasciende en la expresión poética; como esencia de una subjetividad, a través, de una sociedad en revolución permanente. Así, superaría la antinomia de la palabra y la acción; mediante una decisión incondicionada; que despierta a la conciencia reflexiva, de la libertad humana. Iniciación de una confianza y exigencia universal.
Escribir, es, pues revelar el mundo y proponerlo, como una tarea a la generosidad del lector.
Es recurrir a la conciencia del prójimo para hacerse reconocer en ella; como esencial a la totalidad del ser.
“Es querer vivir esta esencialidad por personas interpuestas”.
No siempre son iguales las cosas para el hacedor en la parcela de historia, cuando cada día despierta las incausadas formas de lo ilimitado.
El espíritu creador es vigor ciclópeo de su propio espejo; en el más arduo logro; de una originalidad literaria: donde el simbolismo no es la aprehensión de otros mundos de arquetipos; sino la transfiguración de este mundo en su reunifícación.
La libertad no es el monólogo de la razón, sino el diálogo de los hombres y las culturas donde se pluraliza la relación humana.
Por eso, el poeta auténtico opta por perder hasta morir para ganar, y el alma va actualizando su propio pretérito, porque todo conocimiento procede de cierta amistad; como la divina incógnita de lo conocido.
Estas son las invisibles anclas que comprometen el carácter cognoscitivo para recrear el concepto filosófico del arte; y ser reloj humano del siglo XXI; en la desnuda cadena del misterio. Con la intuición honda y primera, que cruza al pudor de la palabra en silencio, Clara Barnatán, preside en este ensayo la visión genial de la locura; para proyectar la cordura; con su aristocrático sentido de dignidad intrínseca.

Ella dilucida esa alternativa de apariencia, doblemente irreal; donde todo indica, el simulacro de los acontecimientos cotidianos, en la actualidad. El proceso que encierra una terrible amenaza, y está inexorablemente en marcha encarando la perspectiva del límite; para lanzar un llamado de alerta.
Es el arcano instante que sustenta un único discurso de indeclinables eternidades.

“Cada genio permanece solo en su caverna”.
“Se comprenden desde lejos”