He Llorado Sobre La Luz - Poesía (1988)
Prólogo de Hugo Emilio Pedemonte
“Sí, Clara, te hallaré sentada en un banco de plaza como si en tus rodillas descansara el crepúsculo”.
triste de mí, como si todo comenzara a morir,
y volará a tu hombro una paloma negra
e inclinará tu frente un nardo, o el tiempo
se enredará a tu pelo como una oscura pátina.
La soledad comienza en el olvido
pero no en mí, y estarás en la plaza como esos
que se van sin saberlo cuando esperan la vida,
pero tú no te irás Clara, ni la paloma
enlutará tu frente, ni en tu pelo
ha de quedar más sombra que la mía,
porque yo llegaré a tu banco, y en silencio,
recogeré tu soledad, tus manos. Cruzaremos
las plazas y las noches; los parques, las praderas.
Tú, sentada en ese banco, aún no escuchas
los pasos que vienen del país de tu nombre,
de mares y bosques y cielos dorados de tu alma;
llegan de mí y traen olas y pájaros y soles
para tí, Clara, solitaria en un banco,
como si fueras mi única tristeza
deslumbrada de amor, en una plaza.”
Hugo Emilio Pedemonte
a orillas del Guadalquivir,
Primavera del 85, Sevilla