Hay un lugar en donde el mar despierta violines. Hay un lugar donde los pájaros musitan en silencio. Hay un lugar donde un espejo apura tu mirada. Hay un lugar donde las olas adornan tus oídos con el trueno de la luz. Hay un lugar en donde tu canasta de pescador recuerda tesoros milenarios. Hay un lugar donde las perdidas anclas de tus brazos caen como dormidos lirios en mi alma. Hay un lugar en donde el paso enciende la vida.