Granos De Arena, En La Orilla Del Mar

He Llorado Sobre La Luz - Poesía (1988)

He Llorado Sobre La Luz

Granos De Arena, En La Orilla Del Mar

Granos de arena, en la orilla del mar
fundan líquidos fuegos:
última religión donde
sacrificados animales,
hunden su aliento en mi boca
y en mi cabeza crucifican sus heridas
los brazos que en llanto jurado,
cantan el oro imaginado del olvido:
sagrada fatiga donde
la muerte no calla.
Sobre la piel de la tierra,
mi cuerpo quema
y en la noche sin respuesta
con la sangre rota,
un tigre abre los ojos del mundo
entre la niebla densa.
Lejanas estrellas pulsan dragones
en cuevas de antiquísima raza:
donde los secretos lloran
bajo un jardín de alas.
Mi inocencia desgarra olores
y en el follaje umbroso
vibra el pie desnudo
sobre la dura espina.
Una oscuridad arrodillada
muda el rostro de mi grito;
puente sin espejo
cuando el polvo danza.
Mientras,
un pájaro quiebra la sombra
en el país de tu cara:
los ríos marean peces
y la vid de los dioses
hechiza la hueca lejanía,
donde la médula del espacio
desata sus pozos negros.
Sin cólera divina,
escapa la melena verde
del león por deshabitados campanarios,
y la palabra purísima derrama
el furor del viento
en la boca redonda del misterio;
entonces,
el abismo franquea
la inalcanzable caída: mi pudor.
La luz sorprende
párpados inciertos
y con sus perfiles rotos en el aire,
los dones han forjado sudados movimientos
en extraños espejos.
Cuando los bosques encadenaban
manos de otoño:
en los cabellos del agua
el amor me soñaba
y el tiempo palpitaba
con el pueblo de tu alma:
una flor sin nombre
para que tú la nombres.