El Sudor Del Espejo - Poesía (1999)
Concierto
Los violines de la tarde
inclinan sus párpados
porque la mirada corta
mi carne y en su sangre violeta
golpea el paladar roto
la inocencia.
En un vasto mar de ensueños,
corre la fina lluvia por la ola devorada
y mi cerebro: cotidiano lobo estepario
donde la música siente la nostalgia
de otra sangre llamada por otros sueños
a vivir la memoria del nombre
en la frontera de mi ser.
Su perfume: esencia chorreada
en la arquitectura herida de su belleza;
se parece a Eva abriendo las puertas
del cielo en el paraíso de la Tierra
y deja en el espacio hundido
su cuerpo en llamas.
Una luna verde apoya en Venus
su pie de bronce redondo
y en mi geología cósmica crece
el vientre de mi inexistencia;
pasión de mi olvidada locura
a la que aún no ha regresado,
el sudor del espejo,
pues, el dolor grita:
puedo morir por lo que amo,
Entonces,
¿Qué hará la rosa,
con su mano vegetal
entre púrpuras conjugados?